

Se me ocurrio poner en el blog una reseña sobre una de mis peliculas favoritas, que es "El Jardinero Fiel". La idea no es comentar una pelicula haciendo una descripción narrativa de esta; se pierde la gracia de tratar de ver mas alla de lo cotidiano o apasionante que es una buena trama. El objetivo es hallar significados que muestren la calidad del mensaje que se decide transmitir..... no ser testigos abyectos de problematicas que pueden ser reflejadas en cine; lo cual es la razón y/o motivación de esta reseña.
"El jardinero fiel"[1] y la falencia de sociedad civil
La problemática del Sida en los países africanos, en especial en el sur del continente, es algo preocupante que tiene en serios aprietos la salud de sus habitantes. El director Fernando Meirelles (el mismo que dirigió "Ciudad de dios", que trata la temática de las favelas en Brasil) se encarga de exhibir una situación aberrante que muy probablemente se esta dando en África. La película "El jardinero fiel" es un film que trata una situación hipotética pero a la vez muy realista respecto al manejo de este cuadro en África.
Un agregado diplomático británico se enamora de una activista del mismo país, la cual lucha por causas que son para ayudar a la comunidad. Al irse a Kenya, se da cuenta que esta es una sociedad destrozada por diversos problemas, en especial el Sida que estaba matando toda su población, sea mayor o menor. Justin Quayle es una persona ingenua, donde sus colegas manejaban los hilos de sus acciones. Por otro lado, Tessa Quayle empieza a detectar que los medicamentos estaban siendo manejados de una manera muy rara, donde su suspicacia pone en evidencia que la industria farmacéutica para tratar esta enfermedad esta recurriendo a prácticas extrañas e inhumanas. Después de descubrir esto, la doctora es asesinada de manera mas que extraña y Justin empieza a descubrir las averiguaciones que ella venia haciendo.
Este tipo finalmente descubrió que había una conexión entre el gobierno de Kenya y la industria farmacéutica británica, que trabajaban en llave para monopolizar el remedio contra el Sida y escoger a los nativos que se acoplaban a sus preferencias para experimentar con ellos. La conspiración era una constante y Justin se sumerge en el fondo de la estructura gubernamental y la inmensa telaraña corporativa que era la industria farmacéutica que manipulaba la enfermedad de los Kenyanos.
Es claro que el panorama para Kenya, según el film, no es nada alentador para este Estado. La disyuntiva respecto a la sociedad civil es absolutamente preocupante. El hecho que no exista una colectividad organizada y que, a su vez, no cultiva ningún momento ni espacio para tratar de surgir como un grupo que pueda cambiar el rumbo de la situación de sus enfermos, es una fiel muestra de ello. Para Gramsci, la piedra angular para no dejarse manejar de los intelectuales orgánicos (que en este caso seria la farmacéutica y los políticos Kenyanos), consiste en "infundir, inculcar una forma mentis alternativa por medio de la preparación cultural (desarrollo intelectual y educación) a escala masiva, en la elaboración crítica y teoría y la organización total. Esto se puede llevar a cabo en una sociedad civil"[2]. El problema de la nación de Kenya es que no ha logrado construir una sociedad donde los grupos se nutran de información para lograr que la hegemonía les favorezca en algo.
Llevar a cabo una revolución en Kenya es algo que Gramsci nunca aprobaría, debido a que el afirma que con la influencia de una forma mentis renovada y esbozada por la sociedad civil, se modifica el referente hegemónico y la sociedad civil y sus componentes "no querrán subvertir al Estado y establecer uno nuevo sino que competirán por una influencia mas grande de acuerdo a las reglas de juego establecidas"[3].
La iniciativa que tuvo Tessa Quayle y posteriormente su esposo, es un intento de empezar a crear una sociedad civil en Kenya. Ellos eran conscientes de que "la pobreza de la sociedad civil tiene consecuencias catastróficas"[4]. La intelectualidad orgánica (Políticos Kenyanos y farmacéuticas británicas) los somete bajo su poder hegemónico, llevándolos a una senda mortal. Aquí vemos como el régimen genera sus propias defensas, llevando a proteger la superestructura afirmando que el poder estará de la mano con el que maneje el aparato hegemónico.
Entonces, vemos como el cambio de mentalidad puede ser llevado por la sociedad civil, pero en su totalidad. Intentos individuales como los de Tessa y Justin Quayle no tienen validez debido a que solamente la suma de la sociedad civil llevara el cambio de pensar de las personas. Una emancipación era un resultado nada despreciable, pero la hegemonía, como practica de dominación, suprimió estos intentos y mantuvo intacta la superestructura.
[1] Esta película tiene una duración de 129 minutos y fue producida en Kenya, Reino Unido y Alemania. El director es el brasileño Fernando Meirelles.
[2]Fontana, Benedetto, Gramsci y el Estado y Buttigieg, Joseph A, Gramsci y la sociedad civil. En, Kanoussi, Dora. Hegemonía, Estado y sociedad civil en globalización. México. Plaza y Valdez. 2001. Pág. 53.
[3] Ibíd. Pág. 53
[4] Ibíd. Pág. 58

2 comentarios:
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