lunes, 21 de mayo de 2007

Murallas y dragones, el encanto de oriente





Históricamente, el mundo ha estado fragmentado en dos grandes bloques. Estas agrupaciones tratan de concentrar una serie de valores, cosmovisiones y referentes axiológicos, solo por mencionar algunos componentes. Es por esto que cuando hago mención a “occidente” y “oriente”, se traen a colación distintos modos de valorar sus propias raíces y resaltar aquello que los enorgullece.

Dado la falta de conexiones directas que nos lleven a un conocimiento holístico de oriente, es necesario indagar acerca del mismo. Siendo aun mas específicos, hay un país el cual produce todo tipo de sensaciones entre el acervo cotidiano de cualquier occidental. Se escucha todo tipo de expresiones, desde el “es que todos son igualitos” hasta la típica pregunta “¿verdad que comen ratas?, lo cierto es que China es una joya a la cual se le debe admirar, conocer y respetar.

Lo básico: Cultura milenaria, la cual se basó en el concepto de dinastías. Su capital es Beijing (que significa ciudad del norte), la cual es su centro político. A su vez, Shanghai es la urbe con mayor crecimiento en Asia. Maneja tasas altas de desarrollo económico y puede llegar a ser potencia mundial.

El contemplar la majestuosidad de la gran muralla china o detallar el inmortal ejército de terracota son vivencias que solo China puede ofrecer. A su vez, observar los distintos procesos que ha sufrido su sociedad es algo digno de estudio. Asimismo, es claro que se tienen ciertos referentes literarios que provengan de este país. La uniformidad respecto a temáticas literarias suele ser monótona, el sendero chino puede ser un buen punto de quiebre para esta.

Vemos que de esta civilización provienen nombres como los de Lao Tse o Sun Tzu. El primero institucionaliza una religión en base a sus textos. El “Dao De Ding” y su uso recurrente a analogías y metáforas hace que las personas entiendan cual es el sendero a seguir en sus vidas. No en vano ha sido hoja de ruta para redenciones espirituales.

Por otra parte, la estrategia y la táctica militar tienen en “el arte de la guerra” su alma mater. Sun Tzu plasma en su texto el “deber ser” del combate cuando se afirma que se debe utilizar al enemigo para triunfar y que este deberá ser engañado.

Actualmente, China cuenta con un premio Nóbel de literatura. Gao Xingjian (asi sea nacionalizado frances, pues es chino) y su novela “La montaña del alma” hicieron eco en la comunidad literaria, al punto de obtener este galardon. En el mismo sentido, no podemos olvidar a Wung Shao y su libro “Haz el favor de no llamarme humano”, el cual es registrado entre la crítica como una de las obras que desacredita de manera mas prolija el gobierno chino.

Solamente me queda cerrar con la siguiente frase: “huan yin zhong guo wen xue”. Significa “bienvenida la literatura china”, la cual debe ser una nueva consigna de ahora en adelante.

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